RENACIMIENTO

2007. Videoinstalación. Una proyección a grande formato, HD, 20 min, color. 2 canaes estéreo. Tres monitores, DVD, 20 min cada uno aproximadamente. 

15 impresiones sobre aluminio. Performance para un cantante, 50 min. 

Un encargo del Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC), Santiago de Compostela. 

La propuesta de Diana Pérez para realizar “algo” visual y escénico paralelo a su partitura Renacimiento en el espacio del CGAC, nos pareció enseguida un desafío apasionante. El texto de Diana es extremadamente realista, y remite de manera evidente a un contexto familiar de clase media con su característico spleen. Se trata de situaciones que esconden un continente de cosas no dichas e indecibles, de razones veladas y de imágenes inversas. Había que entrar en ese laberinto guardado por el Escila de la banalidad lagrimosa y el Caribdis del vodevil complaciente. Había, además, el problema de articular una videoinstalación con un momento escénico, en el que la imagen tenía que vaciarse en parte de significación para acoger la actuación de la cantante-actriz. La videoinstalación se configura entonces como la “escena primordial” del espectáculo, en el que vuelve como fragmento, como fantasma, como imaginación y punto ciego. Una “escena primordial” que no alude esta vez al coito de los padres, sino, irónicamente y en consonancia con el título, al nacimiento. Y, abundando en la ironía, no al nacimiento de las personas, sino al de los objetos de consumo.
Siguiendo la misma lógica, de la videoinstalación han derivado también impresiones sobre materiales varios que se han expuesto en varias galerías.

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